La Institución Universitaria Visión de las Américas, en alianza con la Corporación Humanizarte Rural, lideró el proyecto “Agroecología popular en manos de mujeres campesinas”, una experiencia de articulación entre universidad, comunidad y territorio que busca fortalecer los saberes rurales desde un enfoque técnico, pedagógico y de género.

El proyecto nació a partir de un diagnóstico realizado en los Centros Amorosos de Transición Agroecológica (CATA), creados por mujeres rurales que participaron en procesos con ONU Mujeres. Allí se identificó la necesidad de brindar soporte técnico y pedagógico a prácticas agroecológicas ya existentes, pero sin información suficiente sobre suelos, forrajes ni materiales educativos adaptados a sus contextos.

Reconocer y potenciar el saber campesino

La iniciativa responde a una apuesta política y pedagógica: “Agroecología popular” implica una construcción del conocimiento desde las bases comunitarias, mientras que “en manos de mujeres campesinas” reivindica el papel protagónico de estas mujeres en la defensa del territorio y en la producción de alimentos sanos.

Se desarrolló en zonas rurales de Valdivia, Campamento, Angostura y Toledo, priorizando veredas con procesos organizativos de mujeres rurales. Desde noviembre de 2023 se implementaron acciones como:

  • Caracterización bromatológica de fuentes alimentarias para animales.

  • Prácticas agroecológicas basadas en insumos locales.

  • Elaboración de una cartilla pedagógica diseñada colectivamente.

  • Procesos de divulgación comunitaria con enfoque en educación popular.

Financiación institucional y cooperación internacional

El proyecto fue financiado por la Institución Universitaria Visión de las Américas y ONU Mujeres, como parte de su convocatoria interna de proyectos (código P201-2023). Los recursos fueron destinados a análisis bromatológicos, producción y diseño de materiales pedagógicos, impresión, y el trabajo técnico desarrollado por docentes y estudiantes.

Esta financiación fue clave para articular saberes académicos con los conocimientos ancestrales y prácticos de las comunidades campesinas, logrando una experiencia integral de extensión universitaria y apropiación social del conocimiento.

Metodología comunitaria, feminista y participativa

Desde el inicio se promovió una integración respetuosa con los territorios, reconociendo sus liderazgos y dinámicas locales. Se realizaron encuentros previos, mapeos de intereses colectivos y participación en espacios comunitarios como convites, asambleas o círculos de mujeres.

La metodología combinó educación popular, pedagogía feminista e investigación participativa, trabajando en espacios cotidianos como cocinas, huertas, corrales y ferias. El conocimiento se construyó desde las experiencias y relatos de las mujeres, articulando técnica, memoria y territorio.

Participación estudiantil y apoyo institucional

El proyecto contó con la participación activa de estudiantes, especialmente en la recolección de muestras, validación de prácticas y sistematización de experiencias, lo que dio lugar a tesis de grado en el programa de Medicina Veterinaria y Zootecnia (MVZ).

La Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia brindó acompañamiento técnico, docente y académico, permitiendo pensar la agroecología desde una perspectiva integral, crítica y con enfoque de género.

Entre los aliados externos se destacó la Corporación Humanizarte Rural, con amplia trayectoria territorial, así como juntas de acción comunal y colectivos de mujeres. También se articularon procesos como el Cabildo Verde (Angostura), el semillero agroecológico de La Linda (Toledo) y la JAC de la Frisolera (Campamento).

Impactos territoriales y académicos

Este proyecto fortaleció el compromiso social de la universidad y permitió nuevas líneas de trabajo en agroecología, manejo de residuos, alimentación animal alternativa y extensión rural con enfoque comunitario.

Las mujeres participantes valoraron el reconocimiento de sus saberes, el acceso a herramientas técnicas y la creación de espacios colectivos de aprendizaje donde se potenció su liderazgo. A su vez, el estudiantado vivió una experiencia concreta de aprendizaje situado, interdisciplinario y profundamente humano.

Retos, aprendizajes y proyección

Entre los principales retos enfrentados estuvieron la dispersión geográfica, la precariedad de recursos y las condiciones de violencia estructural. No obstante, el entusiasmo de las mujeres, la riqueza de sus saberes y la posibilidad de co-construir soluciones agroecológicas fueron grandes oportunidades.

Esta experiencia dejó claro que el conocimiento más valioso no siempre está en los laboratorios, sino en los patios, los fogones y las historias de vida. Enseñar también es escuchar, y cuando la academia se conecta con la vida real, su impacto se multiplica.

Ya se diseña una segunda fase del proyecto, que incluirá el fortalecimiento de biofábricas comunitarias y nuevas investigaciones sobre suelos y alimentación animal, siempre con el liderazgo de las mujeres rurales.

También se proyectan temas como tecnologías apropiadas para sistemas campesinos, tratamiento de aguas residuales, manejo de microbiota intestinal animal y recuperación de suelos degradados.

Universidad y territorio: una alianza necesaria

Este proyecto deja una invitación clara para otras facultades y universidades interesadas en trabajar con comunidades rurales: acudan sin fórmulas, con humildad y con tiempo, reconociendo que el saber ya está en los territorios.

Como Institución Universitaria hacemos una invitación  toda nuestra comunidad de seguir impactando desde la academia a los diferentes territorios y agradecemos el empeño y compromismo de quienes se han sumado a estos procesos.